La desaparición del equipo permanente de esquí de fondo-biatlón y esquí de montaña de la Guardia Civil marca el final de un modelo deportivo que, desde 1960, había convertido al cuerpo en una referencia en la formación y proyección de especialistas en disciplinas invernales. La decisión no implica la desaparición de los equipos, pero sí el fin de su estructura tradicional de concentración continua, especialmente vinculada a Jaca, que había definido su funcionamiento durante más de seis décadas.








