Hay que reconocer que los seres humanos tenemos un don especial para el aburrimiento. Nos cansa lo bonito y nos agobia la armonía. Por eso, la propuesta de construir la Variante Norte de Jaca es, sencillamente, una proeza de la ingeniería del pavimentazo. ¿Para qué queremos el patrimonio natural de la vega del río Aragón o la autenticidad de los pueblos de La Solana, si podemos sustituir todo eso por un precioso y vanguardista despliegue de hormigón, camiones de gran tonelaje y un reconfortante zumbido de coches a las puertas de casa?








