El director irlandés Corin Hardy, tras habernos sorprendido gratamente con «La monja» en 2018, vuelve con las mismas premisas en su nueva producción. Es un director que no esconde sus referencias; más bien rinde homenaje a sus cineastas favoritos: Wes Craven, John Carpenter o Paul Verhoeven. Además, es muy hábil mezclando guiños y cruzando referencias cinéfilas que tanto nos gustan a los seguidores del cine de terror, especialmente del subgénero «slasher», cuya principal característica es la presencia de un psicópata o asesino en serie que elimina a sus víctimas de manera violenta y brutal.