La ermita en la avenida Jacetania. Fotografía del autor, 2026. El vestigio de un pueblo…...
El historiador Valentín Mairal López, miembro de la Asociación Sancho Ramírez, firma un artículo de fondo en defensa del Monasterio de las Benedictinas de Jaca, en el que analiza la reciente resolución administrativa sobre su catalogación patrimonial y advierte de los riesgos que se ciernen sobre el conjunto. A través de un recorrido histórico y argumentativo, el autor reivindica la declaración del monasterio como Bien de Interés Cultural y subraya la necesidad de una respuesta firme por parte de la ciudad para preservar un legado construido a lo largo de siglos.
El reportaje elaborado por el historiador jaqués Valentín Mairal rescata con detalle y mirada poliédrica la figura de Germán Beritens Laclaustra (1877-1961), un personaje fundamental para entender la vida científica, cultural y social de la Jaca del primer tercio del siglo XX. Médico oftalmólogo de gran prestigio en Madrid y conocido como “el médico de los pobres”, Beritens alcanzó proyección internacional por su audaz teoría sobre el supuesto astigmatismo de El Greco, que durante décadas alimentó un intenso debate entre arte y ciencia; pero fue además un pionero de la fotografía local, autor de las primeras series de postales de la ciudad, un intelectual comprometido con su tiempo y un apasionado defensor de su tierra natal. A través de documentos, anécdotas, crónicas periodísticas y del epistolario que mantuvo con Santiago Ramón y Cajal, Mairal reconstruye la trayectoria de un jaqués polifacético, humanista y adelantado a su época, cuya memoria —concluye el autor— merece un reconocimiento a la altura de su legado.
Hay rincones en Jaca que se nos cuelan dentro sin pedir permiso y uno de ellos es ese balcón natural de 1010 metros que es el Paseo de la Cantera. Tras su aparente serenidad, este camino encierra siglos de historia: fue tránsito del medievo hacia la ermita de la Victoria, paso de cabañera, zona militarizada, límite urbano, hasta llegar a ser finalmente, con tiempo, lucha y paciencia, un espacio ciudadano.
Hubo un tiempo en que Jaca estuvo ceñida por un cinturón de piedra. Murallas altas y gruesas recorrían su perímetro con 1.828 m de longitud, custodiadas por veintitrés torreones de planta prismática y ocho puertas estratégicamente situadas. Hoy, de aquel formidable recinto defensivo apenas queda en pie un pequeño tramo junto al convento de las benedictinas, pero sus huellas siguen vivas bajo los pasos de quienes caminan por el casco antiguo.
A lo largo del siglo XIX, la falsificación de moneda en España venía siendo un mal endémico para la economía española. No es exagerado afirmar que a principios del siglo XX la sociedad española entró en pánico cuando se conoció que, desde 1876, corrían nada más y nada menos que 19 emisiones (8 de Alfonso XII y 11 de Alfonso XIII) de duros falsificados que, dada su calidad en peso, ley y grabado, pasaban perfectamente por duros verdaderos.