Hablar. Contar lo que está ocurriendo. Atreverse a reconocer ante alguien cercano que el sufrimiento se ha hecho insoportable. Y, al otro lado, encontrar a una persona capaz de escuchar sin juzgar, acompañar y ayudar a buscar atención profesional. En ese espacio aparentemente sencillo que se establece entre dos personas puede comenzar la prevención del suicidio.







