El sonido del tren atravesando el valle del Aragón volvió este jueves a reivindicar una forma distinta de viajar y de descubrir el paisaje pirenaico. Más pausada, más evocadora y también alineada con los nuevos discursos sobre movilidad sostenible que reclaman protagonismo en los territorios de montaña. El Expreso de Canfranc inauguró en la Estación Internacional su segunda temporada convertido ya en algo más que una experiencia turística puntual: un producto en expansión que aspira a consolidarse como uno de los grandes atractivos ferroviarios del Pirineo aragonés y como una propuesta capaz de combinar el patrimonio histórico, el paisaje, la memoria ferroviaria de la línea internacional transpirenaica y el desarrollo turístico.








