La procesión del Santo Entierro, que anoche recorrió las calles de nuestra ciudad ante la admiración de propios y extraños, resultó una solemnísima manifestación del culto católico. Los pasos representativos de la divina tragedia, algunos de ellos verdaderamente suntuosos, ofrecen ya una magnífica visualidad de conjunto, realzada sobremanera por los diversos elementos que la hermandad de la Sangre de Cristo ha ido seleccionando para el mayor esplendor de la clásica ceremonia.







