Muchos no se atreven a confesarlo. Pero lo más probable es que la mayoría hayamos contemplado más de una película de esta saga. Y no pasa nada… Es un fenómeno que ya vivimos, junto a títulos como ¡Agárralo como puedas!(1988): nadie admitía haber ido al cine a verla, pero sus millones de espectadores en televisión y también sus picos de audiencia, afirmaban todo lo contrario. De ser menospreciada o ridiculizada, pasó a convertirse en una película casi de culto. Porque el séptimo arte también tiene derecho a su lado más lúdico.