La amenaza de lluvia obligó a tomar decisiones difíciles sobre la procesión de Santo Entierro. La Junta de Cofradías de Jaca anunció a primera hora de la tarde que se adelantaría la salida a las siete y media —media hora antes de lo previsto— y que el recorrido se limitaría a las calles Obispo y Mayor. Finalmente, el cielo respetó el esfuerzo, y la ciudad pudo vivir de nuevo uno de los momentos más sobrecogedores de su Semana Santa. Fue una decisión acertada, como recordó el presidente de la Junta de Cofradías, Carlos Lacadena, más, si cabe, teniendo en cuenta que pasadas las diez cayó un fuerte aguacero que, de no haberse tomado las medidas acordadas, hubiera deslucido y afectado a la procesión.
