El humanismo moderno nació con el Discurso sobre la dignidad del hombre (1486) de Pico della Mirandola. En él se defiende la apasionante concepción renacentista del ser humano como alguien que: 1) ocupa un lugar central en el universo —¡casi nada!—, 2) supera la sumisión medieval y rechaza la tradición acríticamente asumida, 3) busca el saber para rebasar las fronteras lingüísticas, culturales y religiosas, 4) revaloriza la vida temporal, y 5) tiene un gran superpoder, la libertad, que le permite crearse a sí mismo y constituye la base de su dignidad.