Soy un jacetano de toda la vida, usuario habitual de las instalaciones deportivas de nuestra ciudad, un ámbito en el que Jaca siempre ha sido pionera. En todo este tiempo nunca había visto una gestión tan deficiente de unos equipamientos que, cuando funcionan correctamente, son excelentes. Pero sin el debido mantenimiento, eso resulta imposible. Ya lo comenté hace dos años en este periódico: si pensábamos que no podía ir a peor, fue solo un error.

