Durante siglos, la entrada natural del Camino de Santiago a la Península por el Pirineo central fue el puerto de Somport. Por allí descendían los peregrinos procedentes de la vía de Arlés después de atravesar las montañas y encontrar refugio en el Hospital de Santa Cristina, considerado en la Edad Media uno de los centros de acogida más importantes de toda la cristiandad. Desde allí, la ruta continuaba por Canfranc, Villanúa, Castiello, Jaca, Santa Cilia, Puente la Reina de Jaca y el resto del Camino aragonés hasta confluir con la ruta procedente de Roncesvalles en Puente la Reina de Navarra.



