Arde el Pirineo y no solo se incendian los bosques. Cada año, un encendido debate sobre los incendios forestales se repite con el mismo guion. Desde sectores de la izquierda se apunta a los recortes en prevención y desde la derecha hay quienes responsabilizan a “ecologistas” y la normativa medioambiental de impedir la limpieza del monte. La legislación forestal española obliga, no prohíbe, el desbroce y la limpieza selvícola, y España cuenta con un operativo de extinción robusto. Sin embargo, la realidad es que la burocracia administrativa asociada a permisos de desbroce, quemas controladas o aprovechamiento de biomasa en algunas comunidades autónomas sí puede ser lenta y desincentivar el mantenimiento activo de fincas pequeñas. Ambos relatos contienen fragmentos de verdad y omisiones relevantes, pero ninguno explica por sí solo lo que está ocurriendo y ocurrirá en el Pirineo aragonés. En las áreas de influencia directa del famoso Plan Pirineos.