Durante siglos, el trabajo ha sido mucho más que una forma de ganarse la vida. Ha definido posición social, reconocimiento, así como la manera en que nos presentamos ante la sociedad Cuando conocemos a alguien, le solemos preguntar a qué se dedica, como si esa respuesta pudiera resumir la esencia de nuestro interlocutor. No decimos solo “trabajo como mecánico”. Decimos “soy mecánico”. Porque el empleo no ha sido únicamente una actividad económica, sino una de las formas más habituales de construir nuestra identidad.