En Jaca y su entorno, cada vez más familias cuestionan la entrega del smartphone al final de Primaria o al inicio de Secundaria. Muchas perciben que el entorno no es neutral, que toman esa decisión en desventaja informativa y en un contexto en el que existe preocupación por sus posibles efectos negativossobre la atención, el descanso, la convivencia o la salud, así como por el modo en que su impacto puede acabar recayendo sobre los hogares, los centros educativos y el sistema sanitario. Por eso, empiezan a plantearse pactos voluntarios para retrasar el acceso al smartphone, porque estas decisiones no son tan libres como parecen: están fuertemente condicionadas por la presión del entorno.



