Es 7 de agosto. Haizea Caige Tramullas observa en silencio los tres lienzos suspendidos en el centro de la buhardilla del Pajar d’Agustín de Echo. A pocos metros, rodeándolos, descansan esculturas, maquetas y fragmentos de piedra tallada por su padre, el escultor Pedro Tramullas. No es una sala de exposiciones cualquiera: es el lugar donde él mismo ideó hace medio siglo el Symposium Internacional de Escultura del Valle de Hecho. Y donde ahora, en esta séptima edición de Lo Mon Contemporáneo, Haizea ha querido construir un reencuentro. Con su padre, con su memoria y su legado.







