La noche ha tenido acento británico, alma soul y corazón encendido. Michael Kiwanuka ha debutado en el anfiteatro natural de Pirineos Sur con un concierto que se recordará durante años: elegante, emotivo y perfectamente equilibrado entre la introspección y el estallido. Uno de esos recitales que no necesitan más adorno que la música bien hecha y el talento desplegado con verdad.








