La reciente visita del papa León XIV a España nos ha ofrecido una radiografía casi perfecta de la complejidad cultural e ideológica que define a nuestra sociedad contemporánea. Mientras miles de fieles llenaban los actos programados y la figura del pontífice invadía las portadas de los medios, un sector importante de la ciudadanía observaba el despliegue institucional con una mezcla de desconcierto y crítica.