Durante años, muchas pequeñas empresas han competido en desventaja. No por falta de talento ni de conocimiento del mercado, sino por falta de medios. Una gran compañía podía pagar estudios de mercado, comunicación, diseño, atención al cliente, análisis de datos o sistemas de automatización. Una PYME, en cambio, tenía que resolver todo eso con muchos menos recursos.








