Jaca vivió durante el fin de semana tres jornadas intensas en las que la historia se hizo presente en forma de teatro, música, combates medievales y actividades festivas. Las representaciones marcaron el pulso del fin de semana: el viernes se estrenó Una catedral para la eternidad, montaje concebido para el interior de la Catedral de Jaca, que completó el aforo del templo y sorprendió por su solemnidad y la complicidad del público. La colaboración del Orfeón Jacetano, que rubricó el final con un kyrie de poderoso efecto espiritual, redondeó una propuesta que se integra ya en la identidad de las jornadas. Fotografía de portada: el elenco de actores y el Orfeón Jacetano al término de la representación del viernes en la Catedral de Jaca. ROCÍO FERNÁNDEZ








