Hay 34 rostros y una fotografía que falta. Treinta y cuatro miradas que se suceden en la penumbra y otras tantas voces que hablan desde distintos momentos de la vida, desde la infancia hasta la vejez, para contar historias de sumisión y silencio, de pobreza y pérdida, pero también de dignidad, resistencia, libertad y esperanza. El último marco está vacío. No hay rostro ni mirada, porque esa mujer todavía no ha sido fotografiada. Puede encontrarse en cualquier lugar. Incluso muy cerca de nosotros.







