Las consecuencias de la inmigración van a convertirse en uno de los principales debates en España (como ya lo es en el resto de Europa) y uno de los factores llamado a ser determinante en los resultados de futuras contiendas electorales. En este artículo pretendemos reflexionar no sobre la inmigración en general, sino sobre un elemento que se le suele asociar: la identidad o, para precisar más, la conservación de “nuestra identidad”.