Corrían los últimos meses del final del siglo XIX: el doctor Ramón y Cajal podía vanagloriarse de ser y de haber sido catedrático de Anatomía en Valencia, de Histología en Barcelona, de la misma asignatura en Madrid, en todas por oposición. Académico de las Reales de Medicina y Ciencias. Agraciado con el premio “Fauvelle”, adjudicado por la “Sociedad de Biología de París”; designado por la “Sociedad Real de Londres” para dar conferencias en “The Cronican Lecture” y en la Universidad “Clark” de los Estados Unidos: doctor en Medicina por las Universidades de Madrid, de Cambridge y otras; socio correspondiente de numerosas Academias extranjeras; habiendo publicado trabajos de su investigación, de los cuales han resultado descubrimientos científicos que se divulgaron en todos los idiomas europeos.







