Nos hallamos en la víspera de la festividad de nuestra gloriosa Patrona, y es muy justo que con tan fausto motivo reiteremos la expresión de los puros afectos que desde la cuna conservamos, pues en estas ocasiones solemnes en que se trata de honrar dignamente con cultos y preces la grata memoria de nuestros santos protectores, y dar, al propio tiempo, legítima expansión a los humanos deseos con espectáculos y regocijos honestos, pónense más claramente de manifiesto las creencias y religiosidad de los pueblos, y las virtudes y cualidades individuales de sus moradores.








