Imposible recoger en los reducidos límites de un artículo de periódico todas las causas que han influido e influyen sobre la mujer, para que no tenga, dentro de la intelectualidad científica o literaria, el lugar que podría ocupar. Es cierto que hubo una época en la cual el hombre, olvidando su origen y el de su eterna compañera, consideraba a ésta como una sierva, y claro es que, dada su condición social, ningún fruto podría esperarse de su inteligencia.








