La IA (inteligencia artificial) ya no es solo una carrera tecnológica entre empresas. Empieza a ser una cuestión de poder entre Estados. A medida que algunos modelos ganan capacidad, los gobiernos dejan de verlos como productos comerciales y empiezan a tratarlos como recursos estratégicos. El caso de Fable 5 y Mythos 5, dos herramientas de Anthropic, es un ejemplo claro.
