Bullía la primavera de 1461 y en la plaza de San Pedro de Jaca ardía en la foguera Guindarana de Lay, ponzoñera (curandera) y fetillera (bruja). Otras muchas mujeres más la seguirían en los valles del Aragón y sobre todo de Tena, en las que se basa el libro La muerte del Inquisidor que en estos días presenta Domingo Buesa coincidiendo con la Feria del Libro.








