En el artículo anterior hablábamos de energía. De cómo la IA (inteligencia artificial) sigue creciendo de forma exponencial, pero ese crecimiento empieza a chocar con un límite físico: la energía necesaria para sostenerlo. Es ahí donde cambia la naturaleza del problema. Cuando un crecimiento exponencial depende de recursos críticos a gran escala, deja de ser solo una innovación y pasa a depender de la capacidad para sostenerlo.








