Se cumplen cuatro décadas desde que el pintor Juan Bautista Topete de Grassa entregara a la ciudad de Jaca una de las obras pictóricas más representativas de su historia reciente: el cuadro dedicado al regreso triunfal de las huestes cristianas tras la batalla del Primer Viernes de Mayo. Esta escena, recreada con meticuloso detalle artístico, se exhibe desde entonces en el vestíbulo del Salón de Ciento de la casa consistorial, donde forma parte del imaginario colectivo jacetano.





