Ansó volvió a latir con emoción y fuerza, como cada último domingo de agosto, en el marco de la 55.ª edición del Día del Traje, durante la que el pueblo se convirtió en un lugar donde el tiempo pareció detenerse, al tiempo que las calles se llenaron de historia, orgullo y una belleza tan singular que no necesitó adornos en su presentación ante los miles de asistentes que acudieron a una de las mayores muestras etnográficas del Pirineo oscense, que además fue el motivo que ilustró el cupón de la ONCE del pasado lunes.
REPORTAJE GRÁFICO: PACO BARÓN








