El recrecimiento de Yesa está más en entredicho que nunca: las obras llevan paradas dos o tres años y el anunciado modificado número 4 no acaba de salir. No sabemos qué hay detrás, pero todo indica que hay cuestiones difíciles de resolver. Cada vez menos gente —ni siquiera muchos regantes— se lo creen. Falta encontrar una salida técnica y política para opciones muy comprometidas con el proyecto que necesitan explicar un cambio de postura.








