Los Hospitaleros Voluntarios del Camino de Santiago han puesto en marcha este verano en Arrés, núcleo rural dependiente de Bailo, un albergue en el que el peregrino puede descansar después de una larga etapa que le trae desde Jaca. El Ayuntamiento les ha cedido la antigua casa de los maestros que han empezado a rehabilitar, aunque de momento quien llega pernocta en una tienda de campaña. Desde que este alojamiento abrió sus puertas a principios de julio han pasado por él más de 300 personas.






