La Resurrección llena de luz y esperanza la Semana Santa de Jaca
La procesión del Domingo de Resurrección puso este domingo el broche final a la Semana Santa de Jaca con una jornada marcada por el buen tiempo, la participación y un ambiente de celebración que contrastó con las condiciones adversas de los primeros días. Organizada por la Cofradía de Cristo Resucitado —la más joven de cuantas participan en la Semana Santa jaquesa, fundada en 1998—, la comitiva partió desde la parroquia del Inmaculado Corazón de María para recorrer las avenidas Juan XXIII, Escuela Militar de Montaña y Jacetania, antes de dirigirse por la calle San Pedro hasta la Catedral.
El Santo Entierro reúne a toda la Semana Santa jaquesa en un mismo itinerario de fe
La procesión del Santo Entierro volvió a situarse este Viernes Santo como el eje central de la Semana Santa de Jaca, el momento en el que confluyen todas las cofradías y hermandades de la ciudad en un único recorrido que recorre, de principio a fin, la Pasión y muerte de Cristo. La comitiva partió a las ocho de la tarde desde la Catedral de Jaca en una de las jornadas más agradables de la semana, con temperatura suave y sin el viento que había marcado los días anteriores, lo que favoreció una notable presencia de público a lo largo de todo el itinerario.
La verja que se cierra al paso del dolor
Es una escena que pasa casi desapercibida, como tantas otras tradiciones que muchas veces se repiten sin necesidad de explicaciones. Cuando el paso de la Coronación de Espinas alcanzó la plaza de la Catedral, a las once en punto de la noche, la verja de la lonja pequeña se cerró. No hubo ningún anuncio ni gesto solemne: simplemente sucedió. El párroco de la catedral, Miguel Domec, acompañado por el sacerdote Adilson de Jesús Pereira, echó el cerrojo con naturalidad, como quien cumple con un rito heredado y aprendido. “Viene de siempre”, explica Domec, en esa expresión que, más que precisar un origen, confirma su arraigo. Es una costumbre poco conocida incluso entre los propios jacetanos, pero cargada de sentido simbólico: un umbral que se clausura mientras el paso avanza, como si la ciudad se recogiera ante el tránsito del dolor.
Jaca rompe la hora al unísono en la plaza de San Pedro con todas sus bandas
A las doce en punto, la plaza de San Pedro volvió a convertirse en el centro de una de las escenas más características de la Semana Santa de Jaca. El silencio previo, apenas mantenido por los cofrades durante unos instantes, dio paso a la señal que activó la Rompida de la Hora, en la que participaron de forma conjunta las bandas de bombos y tambores de las cofradías y hermandades de la ciudad.
El viento, la lluvia y la espera… la noche del Miércoles Santo entre Getsemaní y el Cenáculo
La Semana Santa de Jaca avanza este año marcada por la inestabilidad del tiempo, como si el viento —presente desde la inesperada nieve del Domingo de Ramos y la amenaza de lluvia de la tarde de este miércoles— se hubiera convertido en un hilo conductor de la celebración. Una imagen que remite, de forma simbólica, al mito de Pandora: todos los males liberados en forma de un soplo invisible que altera el orden humano, mientras en el fondo permanece retenida la esperanza. Ese “viento de la esperanza”, que no llegó a escapar, introduce una ambigüedad que atraviesa también la Pasión. Un viento que no se impone ni se manifiesta con estridencia, sino que exige ser buscado, invocado desde el interior, como una respiración que acompaña al ser humano en medio de la adversidad.
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Viento y silencio para el Cristo de Biscós en la noche más recogida de la Semana Santa de Jaca
La procesión del Silencio volvió a recorrer las calles de Jaca en la noche del Martes Santo con su lenta cadencia, ajustada al tránsito simbólico de Cristo hacia el Calvario. Un discurrir pausado en el que el silencio —rasgo esencial de esta cita— solo se vio interrumpido por el sonido grave y persistente de los bombos y tambores, como una llamada que acompaña el avance de la tragedia.
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ENTREVISTA A CARLOS LACADENA | “En Jaca tenemos una Semana Santa pequeña, pero muy completa y vivida con enorme intensidad”
La Semana Santa de Jaca vuelve a llenar las calles del casco histórico con sus procesiones, bandas y pasos, en una celebración que combina la tradición religiosa, la participación ciudadana y un notable patrimonio escultórico. Al frente de la Junta de Cofradías se encuentra Carlos Lacadena Azpeitia, también presidente de la Cofradía de la Entrada de Jesús en Jerusalén, una de las más numerosas y activas durante todo el año. En esta entrevista repasa su vinculación personal con la Semana Santa jaquesa desde la infancia, analiza la evolución de su cofradía —con especial atención a la banda de tambores— y reflexiona sobre el momento actual de una tradición que reúne a más de mil cofrades en nueve hermandades.
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Una gran procesión del Santo Entierro
La procesión del Santo Entierro, que anoche recorrió las calles de nuestra ciudad ante la admiración de propios y extraños, resultó una solemnísima manifestación del culto católico. Los pasos representativos de la divina tragedia, algunos de ellos verdaderamente suntuosos, ofrecen ya una magnífica visualidad de conjunto, realzada sobremanera por los diversos elementos que la hermandad de la Sangre de Cristo ha ido seleccionando para el mayor esplendor de la clásica ceremonia.
El Encuentro, la emoción silente de una madre ante el camino del Nazareno
La Semana Santa de Jaca comenzó con la alegría de la Entrada de Jesús en Jerusalén, una procesión condicionada este año por la irrupción de una inesperada nevada que quiso vestir de blanco la mañana del Domingo de Ramos, obligando a concentrar los actos y la bendición de palmas y ramos en el interior de la Catedral. La meteorología no impidió, sin embargo, que la exaltación de la banda de bombos y tambores ante la casa consistorial mantuviera intacta su fuerza: un estallido sonoro en el que la celebración por la llegada de Jesús se expresa con intensidad, arropada por el sentir de los cofrades y de quienes se acercan para dejarse llevar por esa vibración colectiva.
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La nieve obligó a readaptar el Domingo de Ramos, que se celebró íntegramente en la Catedral
La meteorología –con nieve, viento y frío– marcó el desarrollo del Domingo de Ramos en Jaca, obligando a suspender la procesión de la Cofradía de la Entrada de Jesús en Jerusalén y a trasladar todos los actos al interior de la Catedral, que registró una notable afluencia de fieles. A pesar de las dificultades, la jornada se desarrolló con normalidad en su formato adaptado, dejando un balance positivo por parte de la organización. Fotografía de portada: ANAL LÓPEZ ARTILLO