75 AÑOS
Septiembre 1951

Santiago Ramón y Cajal en una imagen de época.
Corrían los últimos meses del final del siglo XIX: el doctor Ramón y Cajal podía vanagloriarse de ser y de haber sido catedrático de Anatomía en Valencia, de Histología en Barcelona, de la misma asignatura en Madrid, en todas por oposición. Académico de las Reales de Medicina y Ciencias. Agraciado con el premio “Fauvelle”, adjudicado por la “Sociedad de Biología de París”; designado por la “Sociedad Real de Londres” para dar conferencias en “The Cronican Lecture” y en la Universidad “Clark” de los Estados Unidos: doctor en Medicina por las Universidades de Madrid, de Cambridge y otras; socio correspondiente de numerosas Academias extranjeras; habiendo publicado trabajos de su investigación, de los cuales han resultado descubrimientos científicos que se divulgaron en todos los idiomas europeos.
El año 1899 se formó el Instituto Nacional de Alfonso XIII, que dirigió hasta el 1920. En el ingreso, al pie de su cabeza, se lee: “A Ramón y Cajal, organizador de este Instituto de Higiene, maestro de todos”. Es que los grandes triunfos de los hombres, las grandes hazañas de la Humanidad, desde los caudillos de pueblos hasta los superhombres de las grandes conquistas del cerebro, se deben a sus impulsos de hacerse útiles para sus semejantes en la vida material y social.
En 1898 obtuvo el premio de la Real Academia de Medicina de Madrid, y en 1899 el Congreso internacional de Medicina reunido en París le otorgó el “Premio de Moscú”. La prensa mundial encomió el trabajo de Cajal, presentándolo como un sabio de cuerpo entero. El año de 1900 le concedió el Gobierno español las grandes cruces de Isabel la Católica y de Alfonso XII. En 1906 obtuvo el premio Nobel de Medicina, distinguiéndole como sabio universal. El maestro, encerrado en su laboratorio como en una gloriosa torre de marfil, buscó incansablemente, con sus pupilas en el microscopio, los misterios de la vida.
Su prestigio y su labor están más allá de todo objetivo y de todo encomio.
En 1907 ingresó en la Real Academia de Madrid. El 1 de mayo de 1922, que cumplía la edad reglamentaria, fue jubilado de las Cátedras de Histología y Anatomía Patológica de la Facultad de Medicina de Madrid, y el 7 de mayo de este año celebró la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales solemne sesión de homenaje, bajo la presidencia del Rey, para hacer entrega a Ramón y Cajal de la Medalla Echegaray. El año 1926, bajo las frondas del Retiro de Madrid, las más altas representaciones de España inauguraron el monumento al glorioso médico.
Citar sus obras, mencionar sus originales y su intensa labor de cultura, es honrar al sabio y glorificar a la Patria en la veneración a Cajal. Su obra está reunida en unos 40 grandes tomos, y estas publicaciones de diversos matices científicos y literarios, cuya enumeración sería prolija, han sido altamente elogiadas por el mundo intelectual.
Cajal es figura culminante. La vida admirable del maestro está llena de triunfos y explendores, por su trabajo en las Cátedras; los estudios de microbiología; las investigaciones sobre el sistema nervioso; sus viajes victoriosos por el extranjero; los premios y las distinciones merecidísimas. Las investigaciones y los estudios de Cajal llevaron su nombre y el de España a todas las tierras, bajo la cúpula de todos los cielos.
