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Resident Evil (2026)

Duración: 95 min. País: Estados Unidos. Dirección: Zach Cregger. Guion: Zach Cregger, Shay Hatten. Videojuego: Capcom. Reparto: Austin Abrams, Paul Walter Hauser, Zach Cherry. Música: Hays Holladay, Ryan Holladay. Fotografía: Dariusz Wolski. Productoras: Vertigo Entertainment, PlayStation Productions. Distribuidora: Sony Pictures.


El universo del videojuego de terror homónimo producido por Capcom, se reinventa una vez más, sin agotar el producto o intentar alargar lo que antes ya se había mostrado. Porque, aunque una de las últimas, basadas en el juego Bienvenidos a Raccoon City (2021), aunque intentó revivir la franquicia, no logró el éxito esperado.

En esta ocasión, el mensajero médico Bryan se ve inmerso en una carrera por la supervivencia, mientras el caos se desata en su entorno. Cada decisión puede ser la diferencia entre vivir o morir. El director Zach Cregger, quien ya sorprendiera con Weapons (2024), y anteriormente con Barbarian (2022), retoma la saga, consiguiendo ilusionar al público y crítica con una renovación del género de terror. Ahora logra una buena combinación, de modo que siga siendo fiel a su esencia, pero con identidad propia. lo que la hace superior en muchos aspectos. Un guion sólido del propio director, junto con Shay Hatten, que alternan terror y una buena dosis humorística, con bastantes referencias a los juegos, sin abusar de ello, sutilmente. La propuesta no proporciona la posibilidad de desarrollar temas trascendentales ni grandes reflexiones, porque entre tanta sangre y acción sin pausa, casi no existe la posibilidad de abordar las complejidades de los personajes. Aunque en la parte final del film, asistiremos a una potente nota trágica, que nos induce a reflexionar, dejando cierto sedimento en el espectador. Porque, al margen de que salgamos de la sala de cine con la adrenalina disparada, también habremos extraído conclusiones, y aprendizajes muy válidos.

Resident Evil se beneficia de un actor muy consistente en el papel protagonista. Austin Abrams carga con el peso de la historia, mediante una interpretación espontánea y bastante creíble, que hace auténticas cada una de sus reacciones ante el horror, o incluso frente a los aspectos cómicos. Pues en esta película, el tono irónico mantiene una presencia fundamental, como forma de amortiguar los abundantes momentos de gore y violencia.

Especial mención a la banda sonora de los hermanos Holladay, quienes proponen un agobiante diseño sonoro, en el que cada rumor nos pone en alerta, y se funde con la elaborada atmósfera visual, conseguida por el director de fotografía Dariusz Wolski. Música e imagen se funden en un todo, para sumergirnos en la lúgubre Raccoon City, además de otros escenarios siniestros, como la mansión abandonada, y túneles o espacios dignos de un apocalipsis zombi. Así, la sensación de sentirnos en primera persona, como forma inmersiva, nos anticipa el temor de las amenazas que acechan unos metros más adelante, en la oscuridad absoluta.



Buena oportunidad para los que disfrutan del género de terror, con esta maravillosa adaptación y reinvención de la saga. Y para todos los espectadores, la excelente oportunidad de apreciar una de las más trepidantes películas realizadas en los últimos años.

Bad Apples
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