Daniel Gómez y Domingo Molina analizarán el lunes los riesgos, las oportunidades y la gestión del territorio tras el fuego, mientras Osia llevará el 9 de octubre al Palacio de Congresos un relato audiovisual construido desde la experiencia de sus vecinos

Masa forestal quemada en el entorno de San Juan de la Peña, en una imagen facilitada por los equipos de extinción a finales de agosto.
El gran incendio forestal de Las Peñas de Riglos ha dejado tras de sí un territorio profundamente transformado y numerosas preguntas sobre lo que debe hacerse a partir de ahora. Jaca abrirá el próximo lunes, 28 de septiembre, un espacio para esa reflexión con la charla informativa Incendio forestal: ¿Y ahora qué hacemos?, que reunirá en el Salón de Ciento del Ayuntamiento, a partir de las 19.00 horas, a especialistas y responsables públicos para abordar el futuro de los montes y de los núcleos rurales después del fuego.
Daniel Gómez, biólogo vinculado durante más de cuatro décadas al Instituto Pirenaico de Ecología (IPE-CSIC) de Jaca y miembro del Patronato del Paisaje Protegido de San Juan de la Peña y Monte Oroel, planteará la cuestión desde la perspectiva ambiental bajo el título ¿Cuáles son los riesgos y oportunidades tras 14.500 ha quemadas desde el punto de vista ecológico? Junto a él intervendrá Domingo Molina Terrén, director de la revista Incendios y Riesgos Naturales, con una ponencia que prolonga el interrogante que da sentido a toda la jornada: Tras el gran incendio forestal: ¿qué hacemos?
La intervención de Gómez permitirá profundizar en algunas de las cuestiones que el científico ya planteó a principios de septiembre en una entrevista publicada por El Pirineo Aragonés. Entonces comparaba el incendio con una herida de la naturaleza que necesita tiempo para curarse y defendía evitar actuaciones precipitadas. La valoración inicial que realizaba del entorno de San Juan de la Peña era menos negativa de lo que las imágenes de los momentos más críticos habían hecho temer: algunas de las zonas de mayor valor ecológico se habían salvado y podían convertirse en refugio para la fauna y en núcleos desde los que se extendiera nuevamente la vegetación.
El biólogo incidía también en que no toda la superficie recorrida por el incendio había sufrido el mismo daño ni tenía el mismo valor ecológico. Diferenciaba las masas de repoblación de pino de los bosques maduros, mucho más complejos y diversos, y señalaba que una parte importante de los matorrales y pastos podría regenerarse por sí misma. Su planteamiento apuntaba, por ello, hacia una intervención selectiva y basada en el conocimiento previo de lo ocurrido sobre el terreno.
En esa recuperación, Gómez situaba el suelo como el elemento fundamental. Allí donde se conserve, explicaba, la naturaleza podrá seguir sus propios procesos de regeneración, mientras que en pendientes pronunciadas donde exista riesgo de erosión sí pueden resultar necesarias actuaciones específicas para impedir que las lluvias arrastren la tierra. La charla del lunes permitirá retomar estas cuestiones una vez superada la fase de emergencia y abierto ya el debate sobre cómo gestionar las 14.500 hectáreas afectadas.
La dimensión preventiva tendrá también un espacio propio. El concejal de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Jaca, Sergio Cajal, presentará las intervenciones y abordará la situación de los planes de autoprotección de los núcleos rurales. Al término de las ponencias se abrirá un debate con los asistentes para compartir preguntas, experiencias y propuestas sobre el futuro de los montes, los pueblos y el territorio.
Osia convierte la experiencia del fuego en un relato colectivo
A la reflexión sobre el después del incendio, le seguirá días más tarde otra iniciativa, construida esta vez desde la experiencia de quienes vieron acercarse las llamas a sus casas. La Asociación de Vecinos de Osia ha preparado Osia: unidos en la esperanza. Relato audiovisual del fuego, una proyección que se realizará el viernes 9 de octubre, a las 19.00 horas, en el Palacio de Congresos de Jaca.
Osia no llegó a ser alcanzado por las llamas, pero vivió el incendio de Las Peñas de Riglos desde una proximidad extrema. Sus vecinos tuvieron que ser desalojados y desde el entorno de la localidad actuaron medios aéreos y terrestres en las labores de extinción. Aquellos días dejaron imágenes de miedo e incertidumbre, pero también de solidaridad y de un esfuerzo colectivo que ahora la asociación quiere conservar y compartir.
Durante el incendio, los vecinos fueron tomando fotografías y videos. A ese archivo inicial se han sumado posteriormente materiales aportados por habitantes de otros pueblos próximos y grabaciones realizadas a personas que participaron directamente en las tareas de extinción. Con todo ello se ha construido un audiovisual de aproximadamente treinta minutos con el que Osia quiere realizar su propia aportación al proceso de reflexión abierto después del incendio.
La iniciativa posee también una dimensión de agradecimiento. La Asociación de Vecinos quiere reconocer a las personas que se acercaron hasta Osia para ayudar en aquellos momentos especialmente difíciles. Frente al análisis ecológico, técnico y preventivo que centrará previamente la jornada de Jaca, Osia propone así regresar al incendio desde la memoria de quienes estuvieron allí: las imágenes, tomadas mientras avanzaba el fuego; las voces de quienes participaron en su extinción, y el recuerdo de una comunidad que tuvo que abandonar temporalmente sus casas y que ahora transforma aquella experiencia en un relato común.
