50 AÑOS
Septiembre 1976

El túnel acusa suciedad y puede quedar también obstruido en cerca de su entrada por la vegetación. EL PIRINEO ARAGONÉS
La línea transpirenaica central, con tantas esperanzas abierta en 1928, sufre hace más de seis años un tremendo colapso, tras el accidente, marzo 1.970, del puente francés de l’Estanguet, en el norte de Bedous. Desde entonces, el tráfico de mercancías es exclusivamente por camión y el reducidísimo de viajeros se hace con precarios autobuses que enlazan dicho Bedous con Canfranc, más un pésimo tren Pau – Oloron – Bedous.
Los intentos españoles, y en parte también franceses, por restablecer la normalidad han sido baldíos. Con criterios variables y matizados en los Ministerios de Obras Públicas de Madrid y París, bastante favorables los de Asuntos Exteriores de ambos Gobiernos, se tropieza con sistemáticos criterios adversos de las Compañías ferroviarias, muy especialmente la SNCF francesa, secundada en parte por RENFE. Privan los criterios empresariales de estricto equilibrio rentable línea por línea, con total olvido de que también globalmente el ferrocarril es deficitario y poquísimas líneas habrían de subsistir si fueran autosuficientes una por una. Se olvida las políticas de equilibrio regional, tan proclamadas verbalmente en altos ambientes gubernamentales, pero dejadas en mero verbalismo. Hay un círculo vicioso de pedir tráficos a las regiones, mientras se da pésimos servicios y el abandono en la Estación de Canfranc alcanza grados increíbles, creciendo cientos de pinos en las vías francesas, amenazando hacer que desaparezca la inversión de cientos de millones de pesetas.
El túnel acusa suciedad y puede quedar también obstruido en cerca de su entrada por la vegetación (…)