Para ver este sitio web deber tener activado JavaScript en tu navegador. Haz click aqui para ver como activar Javascript

Bad Apples (2025)

Duración: 99 min. País: Reino Unido. Dirección: Jonatan Etzler. Guion: Jess O’Kane. Reparto: Saoirse Ronan, Eddie Waller, Nia Brown, Jacob Anderson, Rakie Ayola, Robert Emms, Sean Gilder. Música: Chris Roe. Fotografía: Nea Asphäll. Productora: Pulse Films.


El cineasta sueco Jonatan Etzler, que nos sorprendió en 2023 con su primer film, Dieciocho otra vez (One More Time), bien provisto de toques fantásticos y viajes en el tiempo incluidos, regresa con su debut en inglés, Bad Apples. Producción británica y estadounidense, la película plantea una pregunta incómoda en el ámbito educativo: ¿cuál es el límite de la inclusión?

Bad Apples (2025) nos sumerge en la vida de Maria Spencer (Saoirse Ronan), una maestra de primaria que intenta motivar a un grupo de alumnos de once años. Tiene vocación de sobra, pero en su clase hay una manzana podrida. Danny, un niño incontrolable y violento, que sacude sus convicciones y su profesionalidad. Tras una serie de malas decisiones, Maria termina encerrándolo accidentalmente en su propia casa. A partir de ahí, la clase mejora, los elogios de la dirección y las familias crecen, y confesar la verdad se vuelve cada vez más difícil.

La película es una incómoda historia que trata de hasta dónde puede llegar una profesora para resolver lo que parecía irresoluble. Medidas extremas. Todo desde la comedia negra y el thriller satírico, explorando la presión docente y la obsesión por los resultados, capaz de traspasar la legalidad.

No se limita a denunciar una situación aberrante, más bien señala una tentación cotidiana. Confundir el bien común con eliminar aquello que obliga a flexibilizar y mejorar la marcha colectiva. La inclusión es un ideal pedagógico hasta que adquiere nombre, gesto malencarado y la costumbre de arrojar sillas por la ventana. La protagonista no odia a la manzana podrida; le duele la imposibilidad de enseñar a una clase prometedora, obstaculizada por una sola presencia. Ahí reside su eficacia: nos produce una sonrisa, y, a la vez, nos hace sentir culpables.



Eficaz comedia negra, aunque algo cínica, que no convierte al alumno insufrible en un monstruo. Tampoco cae en considerar que es solo una víctima, cuya conducta evidencia un sistema que proclama atención individualizada, pero choca con aulas recargadas, burocracia y recursos insuficientes. Cuando el inconveniente desaparece, el engranaje recupera eficiencia, la masa mejora, las familias sonríen. La exclusión funciona. Por eso, la película desasosiega más que escandaliza. No habla de un caso aislado, sino de una tentación cotidiana, donde escondemos los problemas debajo de la alfombra, o bien, creamos guetos. En tiempos de remedios instantáneos, esta producción enseña y denuncia que el cesto de manzanas solo acepta a aquellas que son fáciles de manejar.

Bad Apples
No Comments Yet

Comments are closed