Diez montañeros de entre 50 y 70 años recorrieron 175 kM, acumularon cerca de 18.000 m de desnivel positivo y ascendieron 15 cumbres de más de 3.000 m entre el Balaitus y Monte Perdido

El grupo de montañeros en la cima del Vignemale. CLUB ALPIN FRANÇAIS DE BORDEAUX
El Club Alpin Français (CAF) de Bordeaux ha celebrado sus 150 años de historia con una gran travesía por las vertientes francesa y aragonesa del Pirineo que llevó a diez montañeros a recorrer durante doce días algunos de los escenarios más emblemáticos de la cordillera. El desafío, realizado entre el 24 de agosto y el 4 de septiembre, concluyó con 175 km recorridos, 17.771 m de desnivel positivo y 17.725 de descenso, además de la ascensión a 15 cumbres de más de 3.000 m de altitud.
La iniciativa nació estrechamente vinculada a una cifra, 150, que este año marca el siglo y medio transcurrido desde la fundación en 1876 del club bordelés. El proyecto inicial consistía en unir dos montañas emblemáticas, el Balaitus y Monte Perdido, mediante una ruta de 150 km y 15.000 m de desnivel positivo en la que se alcanzaran 15 tresmiles. La montaña acabó ampliando las dimensiones del desafío y el recorrido real superó tanto la distancia como el desnivel inicialmente previsto.
Pero, más allá de las cifras, la travesía quiso reivindicar un siglo y medio de relación de los montañeros de Burdeos con el Pirineo y una forma de entender la cordillera como un territorio común que no termina en la frontera. El itinerario alternó continuamente ambas vertientes y llevó al grupo por algunos de los grandes macizos pirenaicos, enlazando el Balaitus, el Vignemale, Gavarnie y Monte Perdido y atravesando también enclaves muy ligados a la historia del pirineísmo. En Aragón, la expedición pasó por lugares tan representativos como los refugios de Respomuso y Góriz.
Uno de los primeros momentos destacados llegó precisamente con la ascensión al Balaitous. Después de alcanzar la cumbre con buenas condiciones meteorológicas, los participantes descendieron por la vertiente española hasta Respomuso. La ruta continuó posteriormente hacia otros grandes escenarios de la alta montaña, entre ellos la Grande Fache, el Petit Vignemale y la Pique Longue del Vignemale, uno de los objetivos principales de la expedición. La jornada de esta última ascensión terminó con 23 km de recorrido y 2.400 m de desnivel negativo hasta la Grange de Holle.
El segundo gran sector de la travesía tuvo como protagonistas Gavarnie y Monte Perdido. El paso por la Brecha de Rolando volvió a hacer visible el carácter transfronterizo de una ruta que utilizó la alta montaña como nexo entre Francia y Aragón. Tras atravesar la brecha y pasar por el Casco, los montañeros alcanzaron la cima de Monte Perdido y descendieron hasta el refugio de Góriz. En las jornadas siguientes regresaron a las alturas del macizo para ascender al Marboré y La Torre y acometer una larga travesía por las crestas que enlazó la Brecha de Rolando, el Taillón y los dos Gabietos.
La última jornada mantuvo la exigencia hasta el final. Desde el sector de Tuquerouye, el grupo ascendió al Gran Astazou y al Petit Astazou antes de emprender el descenso definitivo y cerrar doce días continuados de actividad en alta montaña.
La edad de los integrantes añade otra dimensión al reto. Los diez participantes tenían entre 50 y 70 años y afrontaron un recorrido que exigió una importante preparación física, pero también capacidad de convivencia y adaptación durante casi dos semanas. El propio balance realizado por el grupo destaca, junto a unas condiciones meteorológicas especialmente favorables, la cohesión mantenida durante toda la experiencia y el ambiente que acompañó a una travesía concebida tanto como desafío deportivo como celebración colectiva.
La expedición incluso creó una denominación propia para resumir el desafío: “QuidéTrichiPySu”, abreviatura construida a partir del objetivo de convertirse en Quintadécitrichiliopyrénéosummiters, es decir, montañeros capaces de ascender quince cumbres pirenaicas de más de 3.000 m. Una nota de humor para identificar a un grupo que ha convertido el 150 aniversario del Club Alpin Français de Bordeaux en un recorrido físico y simbólico por la historia del pirineísmo.
De Balaïtous a Monte Perdido, los 175 km de la travesía terminaron dibujando sobre la cordillera una particular manera de celebrar los 150 años de una entidad nacida en 1876: regresando a las montañas que durante todo ese tiempo han unido a los montañeros de Burdeos con el Pirineo.
