
Oroel Park en su ubicación junto al río Gas, en Jaca. EL PIRINEO ARAGONÉS
El día 11 de septiembre se inauguró Oroel Park en la zona arbolada a orillas del río Gas en Jaca. Desde estas líneas agradecemos que sus dimensiones se hayan reducido porque el proyecto era excesivo incluso para colocarlo en la ciudad. En su inauguración el alcalde de Jaca, con poco tacto, trazó un paralelismo entre los “ogros” y la oposición ciudadana que se llevó a cabo contra ese proyecto hace ahora un año. Con esta comparación el desdén por la opinión pública se hizo patente. La Plataforma ciudadana “Oroel no se toca”, que se conformó oponiéndose al proyecto en el Parador de Oroel hace un año consiguió, con su presión, que se celebrará una consulta ciudadana. El resultado de dicha consulta arrojó un 75% de votos en contra.
Los habitantes de Jaca fueron ninguneados en todo ese proceso, pero lograron lo que pocas veces se alcanza: paralizar la instalación de un parque de atracciones por parte del Ayuntamiento y la Mancomunidad del Alto Valle del Aragón, en el Paisaje Natural Protegido de San Juan de la Peña y Monte Oroel. De nada sirvieron las declaraciones en los medios de la concejala Lucía Guillén, promotora del proyecto, quitándole importancia a todos los hechos que sucedieron: a la concentración de los ciudadanos en las puertas del Ayuntamiento del día 6 de septiembre, a las 67 alegaciones presentadas en su día, restando valor a las 6.567 firmas recogidas por internet o ignorando una resolución de pleno del Ayuntamiento de Jaca del día 16 que instaba a paralizar el proyecto.
Además, durante este proceso el equipo de gobierno puso en marcha una campaña desacreditando toda oposición hacia Oroel Park: declaraciones en medios de comunicación dando información sesgada, uso descarado de las redes sociales del Ayuntamiento para anular las críticas hacia el Proyecto y para hacer “campaña” a favor del “sí” utilización del Palacio de Congresos para su presentación (cuando la decisión del pleno ya estaba votada y tomada), presentación en la que, por cierto, se dejó ver otro plan para remodelar el restaurante del Parador del que nunca más se supo, silencio este que resulta curioso. Como broche final, una vez perdida la votación, no faltó la “medalla democrática” que se autoimpusieron por haber llevado a cabo la consulta popular, cuyo resultado democrático aún no han acabado de aceptar, llamando «ogros» a los que discrepáramos.
Los 4 millones de euros que la DGA repartió, dentro del Plan Pirineos, para que los ayuntamientos del valle del Aragón propusieran proyectos, sirvieron para que una serie de “ocurrencias” sin mucha reflexión, sin el asesoramiento adecuado y sin contar con la población salieran adelante.
Al hilo de este argumento hoy sabemos que, entre los proyectos propuestos por el Ayuntamiento de Jaca además de Oroel Park y el mirador de la Raca, se encontraba la idea de instalar una telecabina que llegara al Fuerte de Rapitán y cuyo emplazamiento de la estación superior estaría ubicada dentro del Fuerte. Además, junto con la telecabina se proponía la idea de construir un tren que recorriera los fosos de la fortaleza. Por suerte, el citado plan elevado a la Comisión Provincial de Patrimonio fue desechado en su acta 25/02 de fecha 25 de febrero de 2025. Esta comisión informaba desfavorablemente la propuesta con los argumentos de que “se desvirtuaría la esencia del propio monumento sin que contribuya a una mejor percepción y visita del mismo” y proponía como alternativa a la telecabina, soluciones de “nulo impacto visual sobre el monumento como la utilización de microbuses”. El Fuerte de Rapitán fue declarado BIC por el Gobierno de Aragón y publicado en el BOA el 22 de mayo de 2006.
Oroel Park fue un proyecto oscuro, gestado a espaldas de los ciudadanos y las ciudadanas de Jaca y del que tuvimos conocimiento a través de la publicación en el boletín oficial de la Provincia de Huesca de fecha 1 de septiembre del 2025.
De lo que no teníamos conocimiento hasta este mes de agosto del 2026 era de que, otra idea tan agresiva o más con nuestro entorno y nuestro patrimonio se gestaba dentro de algunas cabezas del consistorio. Esta vez no tuvimos que ser los habitantes los que nos manifestáramos contra otro desmán en el Pirineo, en esta ocasión los filtros de la administración funcionaron y la instalación de una telecabina y un tren en Rapitán fueron desechados por la Comisión Provincial de Patrimonio.
