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Ganadores y finalistas del campeonato de guiñote de Aratorés. JOSÉ PABLO MANAU

Aratorés celebró durante el pasado fin de semana sus fiestas patronales en honor a san Juan Evangelista, tres jornadas marcadas por la participación de vecinos, familiares y numerosos visitantes llegados desde otras localidades de la Jacetania, que contribuyeron a crear un ambiente festivo y de convivencia en este pequeño núcleo del valle del Aragón.

La programación comenzó el viernes con el tradicional codetazo y continuó en la plaza con el espectáculo Entre Rancheras y Coplas. Uno de los primeros momentos de encuentro fue la cena de alforja, que reunió en la carpa instalada junto al pueblo a buena parte de los vecinos y sus familiares. El baile con Pulso Musical, acompañado del tradicional bingo, prolongó posteriormente la fiesta hasta bien entrada la madrugada.

El sábado concentró buena parte de las actividades y registró una elevada participación. La mañana estuvo especialmente dedicada a los más pequeños, con diferentes juegos infantiles, antes de una comida popular que volvió a reunir a vecinos y acompañantes alrededor de la mesa.

Por la tarde se disputó el tradicional campeonato de guiñote, que contó con numerosas parejas participantes. Paco y Manuel, de Jaca, se proclamaron vencedores tras imponerse en la final a Carlos y Lorena, vecinos de Aratorés. El programa continuó con el espectáculo infantil Chipilandia, que llenó las calles y la plaza de niños y familias, y con las sesiones de baile amenizadas por el trío Mirada.

Los concursos de disfraces volvieron a convertirse en otro de los atractivos de la jornada, primero con los niños como protagonistas y posteriormente con la convocatoria para adultos. La presencia de numerosas personas procedentes de localidades cercanas contribuyó a reforzar el ambiente de una noche festiva que se prolongó hasta la madrugada.



La jornada del domingo recuperó el carácter más tradicional de las fiestas con la misa en honor a san Juan Evangelista y el posterior vermú en el local social. Las familias continuaron después la celebración en sus casas antes de regresar por la tarde a la carpa, donde el Parque Infantil Saltarín reunió nuevamente a niños y padres en una actividad que contó con una destacada participación.

Una chocolatada popular puso el punto dulce a tres días de convivencia antes de que la traca final despidiera las fiestas patronales de Aratorés, que volvieron a convertir al pequeño núcleo jacetano en lugar de encuentro para vecinos, familiares y visitantes.


La información y las imágenes han sido facilitadas por José Pablo Manau.
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