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La Base Aérea de Zaragoza ha acogido este martes la despedida del cabo Javier García Sancho, miembro de la Unidad Militar de Emergencias (UME) fallecido el pasado domingo mientras participaba en las labores de extinción del incendio forestal de Las Peñas de Riglos. Tras la instalación de la capilla ardiente, las honras fúnebres se han celebrado en el patio de armas del Cuarto Batallón de Intervención en Emergencias (BIEM IV), la unidad en la que estaba destinado.

Durante el acto, el general jefe de la UME, Francisco Javier Marcos, ha hecho entrega de la Cruz al Mérito Militar con distintivo amarillo que el Ministerio de Defensa ha concedido a título póstumo a Javier García Sancho, de 39 años, en reconocimiento a su servicio.

La ceremonia ha contado con la presencia de la ministra de Defensa, Margarita Robles, que ha acompañado a la familia del militar; el delegado del Gobierno en Aragón, Fernando Beltrán; la subdelegada del Gobierno en Zaragoza, Noelia Herreros, además de responsables y compañeros de la Unidad Militar de Emergencias.

Beltrán ha destacado, al término de las honras fúnebres, la emoción de una despedida celebrada precisamente en el lugar que había sido durante estos años la casa profesional del cabo. “Hoy hemos despedido al cabo Javier Sancho en la que fue su casa, el Cuarto Batallón de la UME”, ha señalado el delegado del Gobierno, que ha puesto el acento especialmente en el recuerdo que sus propios compañeros conservan de él.

Quienes habían trabajado a su lado en distintas emergencias coincidían, según Fernando Beltrán, en destacar “su simpatía, su buen humor y constante sonrisa” y, especialmente, “su buena disposición siempre a ayudar en lo que hiciera falta”.



Una forma de entender su trabajo que, en palabras del delegado del Gobierno, estaba directamente relacionada con el espíritu de servicio que le había llevado a elegir la carrera militar.

Javier García Sancho había participado a lo largo de su trayectoria en intervenciones de la UME en grandes nevadas, en la dana de Valencia y en diferentes incendios forestales. El pasado domingo, 16 de agosto, formaba parte del dispositivo desplegado para combatir el incendio de Las Peñas de Riglos cuando sufrió el accidente que acabó con su vida.

Falleció cuando trabajaba en el incendio de Riglos

El accidente se produjo mientras varios miembros de la UME se desplazaban en un camión autobomba por la zona de trabajo del incendio. El vehículo sufrió un siniestro en el entorno situado entre Atarés y Bernués. Javier García Sancho falleció como consecuencia del accidente y otros tres militares resultaron heridos.

El cabo pertenecía al BIEM IV, con base en Zaragoza, uno de los contingentes de la UME movilizados para hacer frente a un incendio que durante los momentos más críticos obligó a desplegar un dispositivo extraordinario para proteger las localidades amenazadas, el conjunto monumental de San Juan de la Peña y el entorno de Oroel.

La noticia de su fallecimiento causó una profunda conmoción entre los efectivos que combatían el fuego y en las poblaciones afectadas. El Gobierno de Aragón declaró un día de luto oficial y las banderas de los edificios públicos ondearon a media asta.

Silencio y aplausos en Jaca

La jornada del lunes estuvo marcada por diferentes actos de recuerdo. En Zaragoza, familiares y amigos de Javier García Sancho participaron junto a representantes institucionales, miembros de los cuerpos de seguridad y servicios de emergencia y numerosos ciudadanos en el minuto de silencio convocado ante la sala de emergencias del 112, en el edificio Pignatelli, sede del Gobierno de Aragón.

Jaca, una de las ciudades que durante estos días ha funcionado como centro fundamental del dispositivo de atención a las personas evacuadas y de apoyo a los equipos desplegados en el incendio, se sumó también al homenaje. Cientos de personas participaron en el minuto de silencio convocado ante el Ayuntamiento, que concluyó con aplausos en memoria del militar fallecido y como reconocimiento a la labor desarrollada por la Unidad Militar de Emergencias.

También las localidades de la zona afectada quisieron expresar su duelo. Ante la imposibilidad de celebrar los actos en muchos de los pueblos, todavía desalojados por el incendio, se convocaron concentraciones en Ayerbe y Murillo de Gállego para guardar cinco minutos de silencio en recuerdo del cabo.

La despedida de este martes en Zaragoza ha cerrado así tres jornadas marcadas por el accidente y por las muestras de reconocimiento hacia un militar que perdió la vida mientras formaba parte del operativo destinado a combatir uno de los incendios forestales más graves registrados este verano en Aragón.

“No es fácil encontrar palabras de consuelo en un momento así para su familia, amigos y compañeros”, ha reconocido Fernando Beltrán.

El delegado del Gobierno ha trasladado a todos ellos el “cariño, respeto y apoyo” de la institución, no solo durante la despedida celebrada esta mañana, sino también, ha añadido, “a partir de mañana”, cuando comience la ausencia cotidiana de quien sus compañeros recuerdan por su buen humor, su sonrisa y su disposición permanente para ayudar.

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