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El músico vasco y Euskal Barrok Ensemble protagonizaron el decimocuarto concierto del Festival Internacional en el Camino de Santiago, marcado también por la cercanía del incendio

Más allá del contenido estrictamente musical, el concierto adquirió un componente de reflexión en unos días condicionados por el incendio y por los conflictos internacionales. FICS

El Monasterio de San Pedro de Siresa acogió este viernes el decimocuarto concierto de la XXXV edición del Festival Internacional en el Camino de Santiago (FICS), organizado por la Diputación Provincial de Huesca, con Enrike Solinís y Euskal Barrok Ensemble como protagonistas. La formación presentó Amor Brujo, esencias de la música de Manuel de Falla, una personal revisión de una de las obras más conocidas del compositor gaditano en un concierto que estuvo marcado también por la situación provocada por el incendio que afecta a esta zona del Pirineo.

El programa se enmarca además en un año especialmente significativo para la figura de Manuel de Falla, al cumplirse el 150.º aniversario de su nacimiento y el 80.º de su fallecimiento. La propuesta dirigida por Solinís, estrenada originalmente en Sevilla en 2015, busca devolver la música del compositor a algunas de sus raíces orientales, populares y flamencas.

“Esta versión indaga en las esencias orientales y flamencas que inspiraron a Falla y es un programa maravilloso que cautiva a todo tipo de públicos”, explicó Solinís antes del concierto. El músico cuenta con una amplia trayectoria vinculada a la música antigua y ha colaborado con formaciones como Hespèrion XXI y Constantinople.

La actuación celebrada en Siresa fue planteada como un recorrido por las diferentes influencias que confluyeron en la obra de Falla. Junto a su música se interpretaron piezas procedentes del cancionero popular burgalés recopilado por Federico Olmeda, el Zorongo de Federico García Lorca y composiciones de Dimitrie Cantemir, musicólogo, filósofo y científico cuyas obras permiten acercarse a la Constantinopla de los siglos XVII y XVIII. El programa incorporó asimismo piezas para guitarra de Gaspar Sanz.

Otro de los aspectos reivindicados por Solinís fue la autoría del libreto de El amor brujo, atribuido durante años a Gregorio Martínez Sierra, pero escrito por María de Lejárraga. “Ponemos en valor también el libreto, que, aunque fue firmado por y atribuido por muchos años a Gregorio Martínez Sierra, fue escrito en realidad por María de Lejárraga, conocida como María de la O”, señaló el director.



La voz flamenca corrió a cargo de María José Pérez, ganadora de la Lámpara Minera en 2015, que se integró en la sonoridad de Euskal Barrok Ensemble y en una propuesta que combina la tradición culta, el folclore andaluz y el cante jondo.

Solinís defendió también la voluntad de acercar estos repertorios a cualquier tipo de público, al margen de sus conocimientos musicales. “No hace falta ser un experto ni en música clásica, ni de la antigua, ni de la tradicional ni de la flamenca. Con tener curiosidad y los oídos, los ojos y el corazón abiertos será más que suficiente para disfrutar”, afirmó.

Una llamada al diálogo y a la escucha

Más allá del contenido estrictamente musical, el concierto adquirió un componente de reflexión en unos días condicionados por el incendio y por los conflictos internacionales. El director de Euskal Barrok Ensemble reivindicó el papel de los músicos y de la cultura como espacios para favorecer el entendimiento. “Creo que como músicos tenemos que reivindicar el diálogo, la escucha entre ‘diferentes’ y abogar por la convivencia pacífica”, manifestó.

El músico vasco se refirió igualmente a las dificultades que atraviesa el sector cultural y reclamó un mayor respaldo público a los artistas y a los circuitos de menor tamaño frente al auge de los grandes festivales. “La realidad cotidiana de los artistas y músicos en general es realmente precaria y preocupante”, aseguró. En su opinión, para disponer de músicos y artistas de primer nivel es necesario que su trabajo cuente con un apoyo institucional equiparable al existente en otros países.

El concierto de Siresa volvió a situar también en primer plano uno de los objetivos del Festival Internacional en el Camino de Santiago: la recuperación y difusión del patrimonio musical vinculado a la Corona de Aragón, una tarea que Solinís considera “imprescindible para estar orgulloso de las propias raíces”. La música de Falla, Cantemir y Gaspar Sanz resonó así en el interior de San Pedro de Siresa en una noche en la que el festival sumó la música, el patrimonio y una llamada a la convivencia en unos días especialmente difíciles para el territorio.

La propuesta dirigida por Solinís, estrenada originalmente en Sevilla en 2015, busca devolver la música del compositor a algunas de sus raíces orientales, populares y flamencas. FICS
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