Los restos de los primeros reyes de Aragón y las piezas evacuadas permanecerán en el Museo de Huesca hasta que puedan regresar al monasterio con todas las garantías
Los restos de los primeros reyes aragoneses y de los miembros del linaje real que descansaban en el Panteón Real del Monasterio Viejo de San Juan de la Peña fueron evacuados este jueves de urgencia ante el avance del incendio forestal de Las Peñas de Riglos y trasladados al Museo de Huesca, donde permanecerán en condiciones adecuadas de conservación hasta que la situación permita su regreso al cenobio.
La operación se desarrolló durante las horas más críticas vividas en San Juan de la Peña, cuando, entre aproximadamente las 13:00 y las 17:00 horas, las llamas llegaron hasta las cortadas y pusieron en grave riesgo tanto el Monasterio Viejo como el Nuevo. El fuego no llegó finalmente a alcanzar ninguno de los dos edificios, pero su proximidad obligó a adoptar medidas excepcionales para salvaguardar algunos de los bienes culturales más relevantes conservados en el conjunto monástico.
La vicepresidenta del Gobierno de Aragón y consejera de Presidencia, Justicia, Cultura y Deporte, Mar Vaquero, explicó después de la reunión del CECOPI que durante esas cuatro horas se vivieron momentos de “muchísima angustia” ante la posibilidad de que los monasterios fueran “invadidos por las llamas”.
La operación comenzó antes de que el fuego alcanzara el entorno inmediato. Desde el 112 se contactó con la Dirección General de Cultura y Patrimonio Cultural para identificar los bienes existentes en el Monasterio Viejo y establecer cuáles debían ser prioritarios en caso de resultar necesario evacuarlos.
Técnicos, restauradores, jefes de servicio y responsables de Patrimonio elaboraron esa selección mientras se movilizaba a personal especializado de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y la Guardia Civil.
Entre los bienes que debían ponerse a salvo se encontraban los restos óseos depositados en las urnas del Panteón Real, la indumentaria militar de gala original del conde de Aranda, algunas piezas arqueológicas, fragmentos de pintura mural trasladados previamente a soporte, pequeñas tallas y diversas réplicas, entre ellas un cáliz, joyas y anillos.
Dos entradas al Monasterio Viejo
La evacuación tuvo que realizarse en dos momentos diferentes debido a la extraordinaria proximidad del fuego. En una primera entrada, efectivos de la UME consiguieron acceder al Monasterio Viejo y recuperar la indumentaria del conde de Aranda y otras piezas que podían retirarse con rapidez. Sin embargo, no pudieron llegar a las urnas que contienen los restos del Panteón Real, protegidas tras una cancela. La proximidad de las llamas elevó el riesgo hasta un punto que obligó a abandonar temporalmente el monasterio. “Lo primero siempre es preservar las vidas”, recordó Mar Vaquero al explicar que la UME tuvo que interrumpir la actuación antes de completar el rescate.
Cuando el fuego perdió intensidad y las condiciones permitieron regresar, se realizó un segundo acceso. Esta vez, efectivos de la UME entraron acompañados por responsables de la Dirección General de Cultura y Patrimonio Cultural y con la participación de la Guardia Civil.
Fue entonces cuando pudieron acceder al Panteón Real y retirar las urnas con los restos óseos de los primeros reyes de Aragón y de otros integrantes del linaje real.
Todo el proceso fue documentado y los bienes evacuados fueron trasladados al Museo de Huesca.
A salvo en el Museo de Huesca
Los restos y objetos rescatados permanecen desde este jueves en el Museo de Huesca, donde se encuentran depositados bajo las condiciones de conservación y temperatura necesarias. “Todos los bienes rescatados están a salvo en el Museo de Huesca”, señaló Vaquero.
La intención del Gobierno de Aragón es que puedan regresar a San Juan de la Peña cuando finalice la emergencia y existan todas las garantías para devolverlos al lugar que ocupaban. La nota oficial precisa que permanecerán en el museo oscense “hasta que sea posible su regreso al monasterio”.
La vicepresidenta destacó especialmente la coordinación entre Emergencias 112, la Dirección General de Cultura y Patrimonio Cultural, la UME, la Guardia Civil y los responsables vinculados a San Juan de la Peña para poder anticipar la operación. También calificó de “heroica” la actuación de los efectivos que entraron en el cenobio cuando el incendio se encontraba a escasa distancia.
“Llegamos a pensar que todo estaba perdido”
La jornada se vivió con especial angustia desde la Real Hermandad de San Juan de la Peña. Su hermano mayor, Félix Longás, reconocía después de las horas más críticas que durante el mediodía llegaron a temer lo peor.
“Hemos llegado a pensar que todo estaba perdido”, señalaba al recordar la presencia de fuego en la pradera de San Indalecio por varios puntos y prácticamente sobre San Voto, encima del Monasterio Viejo.
Longás atribuyó que los edificios pudieran salvarse al “esfuerzo titánico” de los equipos de extinción, a la coordinación y sensibilidad de los responsables del operativo y, desde la perspectiva de la Hermandad, a la protección de San Juan. “El fuego se ha quedado literal en la puerta”, resumió.
Las imágenes tomadas durante la tarde mostraron la extraordinaria proximidad de las llamas a las cortadas y al entorno de ambos monasterios. En algunos momentos, su virulencia obligó incluso a retirar efectivos que habían sido situados previamente en determinados puntos porque la prioridad absoluta era garantizar su seguridad.
Un fuego técnico para proteger el Monasterio Nuevo
También se adoptaron medidas excepcionales alrededor del Monasterio Nuevo. La pradera situada junto al edificio apareció posteriormente quemada, pero el Gobierno de Aragón aclaró que no había sido alcanzada directamente por el incendio. La vegetación fue quemada de forma controlada por los propios servicios de extinción mediante un fuego técnico para eliminar combustible y crear una barrera antes de la llegada del frente.
La maniobra desarrollada por INFOAR y la UME consiguió su objetivo. Ninguno de los dos monasterios sufrió finalmente daños estructurales provocados por las llamas, aunque el operativo mantendrá una vigilancia especial durante la noche ante posibles reactivaciones o cambios en la dirección del viento.
Patrimonio ligado al nacimiento de Aragón
El episodio ha puesto nuevamente de relieve el excepcional valor histórico y simbólico de San Juan de la Peña. El Panteón Real conserva los restos de los primeros monarcas aragoneses y de miembros de su linaje, vinculando directamente el monasterio con los orígenes del Reino de Aragón.
Mar Vaquero recordó este significado al explicar por qué la salvaguarda del conjunto constituye una de las grandes prioridades del operativo. “Todos sabemos que es un patrimonio muy unido a nuestra identidad, a lo que es el nacimiento del Reino de Aragón”, señaló.
La vicepresidenta resumió después el compromiso de protección con una frase que adquiría un significado especial tras las horas vividas este jueves: “De la misma manera que allí nació el Reino de Aragón, allí volvería a renacer Aragón”.
Por ahora, los monasterios permanecen en pie y los principales bienes que podían ser evacuados están protegidos en el Museo de Huesca. Su regreso dependerá de que el incendio deje de representar una amenaza y San Juan de la Peña pueda recuperar la normalidad después de una jornada en la que el fuego llegó prácticamente hasta sus puertas.
