El Ayuntamiento de Jaca, la Comarca de la Jacetania, los Servicios Sociales, la Cruz Roja y las fuerzas de seguridad coordinan la atención a los desalojados, mientras vecinos de la zona se ofrecen incluso a alojarlos en sus casas

Vecinos evacuados en el exterior del polideportivo Monte Oroel de Jaca. EL PIRINEO ARAGONÉS
El polideportivo Monte Oroel de Jaca ha cambiado este lunes por la tarde su actividad habitual para convertirse en un centro de acogida de emergencia. Camillas, mantas, agua, alimentos y personal de diferentes administraciones, cuerpos de seguridad y organizaciones esperaban a los vecinos obligados a abandonar sus casas ante el rápido avance del incendio forestal declarado en Las Peñas de Riglos.
La instalación fue habilitada por el Gobierno de Aragón para recibir a las personas evacuadas y durante la tarde comenzó a funcionar un dispositivo coordinado sobre el terreno por el Ayuntamiento de Jaca, la Comarca de la Jacetania, la Policía Local, la Policía Nacional, la Guardia Civil y Cruz Roja. Los Servicios Sociales comarcales asumieron la atención directa a las personas desplazadas.
A última hora de la tarde, siete vecinos evacuados de Villalangua y Salinas de Jaca se encontraban en el pabellón de Ayerbe. El resto de los habitantes de estas localidades que necesitaban acogida, junto a los procedentes de los núcleos desalojados posteriormente, fueron derivados al polideportivo Monte Oroel. Todavía no se conocía el número exacto de personas que finalmente pasarán la noche en ambas instalaciones, ya que parte de los evacuados optaron por alojarse en viviendas de familiares y amigos.
La concejal de Pueblos del Ayuntamiento de Jaca, Lucía Guillén, ha explicado desde el propio polideportivo que el dispositivo permanecía pendiente de la llegada de los últimos vecinos desalojados procedentes de Ena y Centenero y que se ha organizado ya su alojamiento para la noche.
La incertidumbre va más allá de las siguientes horas. Todo dependerá de cómo evolucione el incendio y de cuándo puedan regresar los vecinos a sus casas.
Guillén ha trasladado también la preocupación existente por las características del fuego. Según la información recibida del operativo de extinción, se trata de un incendio de “alta peligrosidad” por la rapidez con la que está avanzando. Durante la tarde se habían registrado en la zona rachas de viento de alrededor de 40 kilómetros por hora y el fuego progresaba sobre una masa forestal que dificultaba enormemente el trabajo de los medios terrestres.
“De momento sabemos que es un incendio complicado”, ha señalado la concejal, que ha explicado que en algunos sectores el ataque estaba dependiendo fundamentalmente de los medios aéreos ante las dificultades de acceso por tierra.
La inquietud se ha extendido a poblaciones como Osia, Botaya y Bernués, próximas a la zona hacia la que evolucionaba el incendio. Guillén confía en que durante la noche disminuya su intensidad y las condiciones permitan trabajar a los medios de extinción para tratar de controlar cuanto antes las llamas.
Los accesos al espacio protegido del Paisaje Protegido de San Juan de la Peña y Monte Oroel han sido cerrados previamente como medida preventiva.
Un dispositivo preparado para pasar la noche
Mientras los equipos de extinción combaten el incendio, en el polideportivo Monte Oroel se desarrolla otra parte de la emergencia, menos espectacular pero imprescindible: atender a quienes habían tenido que dejar atrás sus viviendas sin saber cuándo podrían regresar.
La Comarca de la Jacetania, a través de sus Servicios Sociales, se ha encargado de organizar la recepción y atención de los evacuados. El dispositivo contemplaba el registro de las personas que van llegando, la identificación de posibles situaciones de vulnerabilidad y la preparación de camillas y mantas para quienes tengan que dormir en el pabellón.
También se ha dispuesto agua y comida para la noche y se trabaja ya en la organización del desayuno del martes. Entre las cuestiones prácticas se encontraba igualmente mantener una temperatura adecuada dentro del recinto durante las horas nocturnas.
Para las personas mayores se han contemplado alternativas más cómodas. La Comarca ha preavisado a una residencia ante la posibilidad de que algunos evacuados necesiten un alojamiento más adecuado que una camilla en el polideportivo.
La presidenta de la Comarca de la Jacetania, Olvido Moratinos, ha destacado la coordinación existente entre todas las administraciones, servicios y cuerpos implicados en la emergencia, desde las fuerzas de seguridad y Protección Civil hasta Cruz Roja, los servicios sociales y las instituciones locales y autonómicas.
A esa respuesta institucional se ha sumado desde las primeras horas la solidaridad ciudadana. Vecinos de Jaca y de otras poblaciones de la zona se han acercado para ofrecer su colaboración y algunos han llegado incluso a poner sus propias viviendas a disposición de las personas evacuadas.
También agricultores de Bailo, Puente la Reina, Santa Cilia y Berdún han trabajado durante la tarde para crear perímetros de seguridad alrededor de las poblaciones ante la incertidumbre provocada por la evolución del fuego.
“Estaba comiendo tranquilamente con mi mujer y me dicen: fuego, fuego, fuego”
Entre quienes llegaron al polideportivo Monte Oroel estaba José Cirés, vecino de Salinas de Jaca. Su relato mostraba la rapidez con la que una tarde aparentemente normal se transformó en una evacuación. “Yo ni me he enterado porque estaba comiendo tranquilamente con mi mujer y me dicen: fuego, fuego, fuego”, relataba.
Poco después llegaron los bomberos y la policía con la orden de abandonar la localidad. Inicialmente, él y su mujer emprendieron camino hacia Ayerbe, pero al llegar a las proximidades de Casa Galán encontraron la carretera cerrada y tuvieron que regresar para dirigirse finalmente hacia Jaca.
“Nos han vuelto para atrás porque no se podía pasar y nos han dicho que fuéramos a Jaca. Hemos subido y aquí estamos”, explicaba ya en el Monte Oroel.
Desde su vivienda había llegado a observar no solo la columna de humo, sino también las llamas. Cirés destacaba especialmente la actuación de los helicópteros que trabajaban en las inmediaciones de Salinas de Jaca para tratar de impedir que el fuego continuara propagándose hacia la localidad.
El vecino, de 85 años, aprovechaba también la experiencia para expresar su preocupación por el estado de los montes que rodean estos pequeños núcleos. Recordaba cómo décadas atrás se cortaba madera y se retiraban restos vegetales y comparaba aquella situación con la actual densidad de algunos pinares y la acumulación de maleza. “Ahora no puedes pasar por ningún lado”, lamentaba, antes de reclamar una mayor limpieza y espacios de protección alrededor de los pueblos.
Pese a haber llegado al dispositivo preparado en Jaca, José Cirés y su mujer finalmente no tenían previsto dormir en el pabellón. Unos familiares habían insistido en que se trasladaran hasta Huesca para pasar allí la noche.
Su caso es similar al de otros evacuados que han encontrado alojamiento en casas de familiares o amigos, circunstancia que hace difícil determinar todavía cuántas personas necesitarán permanecer durante la noche en el pabellón Monte Oroel.
Pendientes de una noche complicada
Jaca afronta así las últimas horas del lunes convertida en uno de los puntos principales de acogida de una emergencia que había comenzado varios kilómetros más al sur y cuyos efectos se han dejado sentir durante toda la tarde en la Jacetania.
El humo y las cenizas han llegado a la ciudad, mientras la columna del incendio es perfectamente visible desde San Juan de la Peña o localidades como Osia y Botaya. Paralelamente, la evolución de las llamas ha obligado a desalojar varias poblaciones y a mantener otras bajo vigilancia preventiva.
En el polideportivo Monte Oroel, entretanto, todo ha quedado preparado para una noche cuya duración nadie puede anticipar. Camillas, mantas, comida y personal para atender a quienes lo necesitaran, pero también una red espontánea de familiares, amigos y vecinos dispuestos a abrir sus casas.
Fuera del polideportivo, todas las miradas siguen pendientes del incendio y, especialmente, del viento. De su evolución dependerá que los vecinos acogidos en Jaca puedan emprender pronto el camino de regreso a sus pueblos.
