
Spider-Man: Brand New Day (2026)
Duración: 145 min. País: Estados Unidos. Dirección:Destin Cretton. Guion: Chris McKenna, Erik Sommers, Justin Kuritzkes. Cómic: Steve Ditko, Stan Lee. Reparto: Tom Holland, Zendaya, Sadie Sink, Jacob Batalon, Jon Bernthal y Mark Ruffalo. Música: Michael Giacchino. Fotografía: Brett Pawlak. Productoras:Marvel Studios, Pascal Pictures, Columbia Pictures. Distribuidora: Sony Pictures.
Esta nueva entrega de Spider-Man deja al margen el multiverso para retornar, en cierto modo, a los orígenes del universo Marvel. Apuesta por un registro más urbano sin reformular lo que ya conocíamos, y explora conflictos más cercanos: Peter Parker se muestra más maduro, aunque paradójicamente con mayor frescura. Lastrado por las consecuencias de su pasado, el héroe, ya adulto, debe asumir que su identidad conlleva una responsabilidad férrea y un precio elevado: la soledad. Tras los sucesos de No way home, prefiere mantenerse aislado, combatiendo el crimen en una Nueva York que ni siquiera recuerda su nombre.
Destin Cretton firma un excelente trabajo; las referencias a los míticos cómics impregnan cada plano, y el enfoque adopta tonalidades de cine negro, relegando a un segundo plano los excesos visuales y las dosis de humor que parecían señas de identidad en las anteriores cintas. Los guionistas aportan una visión más oscura y sombría, enfrentando al protagonista a peligros terrenales que consolidan su vulnerabilidad. Aunque, como es costumbre en el cine actual, abusan de lo autoexplicativo.
La fotografía de Brett Pawlak opta por un mayor contraste, otorgando protagonismo a la urbe y rodando persecuciones y combates cuerpo a cuerpo, que buscan un estilo más físico. Eso deriva en un realismo que recupera el dinamismo del trepamuros, balanceándose entre rascacielos.
En el reparto, Tom Holland interpreta a un Peter más contenido y reflexivo, acusando el desgaste de su doble vida. Zendaya y Mark Ruffalo cumplen, aunque sus personajes apenas pesan en la trama. Se nota cierta dependencia hollywoodiense de los elencos multitudinarios para apuntalar el producto. Cada actor debe disponer de sus minutos, lo que diluye el lucimiento de los secundarios. Como aspecto menos favorable, se echa en falta un gran antagonista, como el Duende Verde o el Doctor Octopus, que eran casi un pilar básico en la franquicia.
Quizá no sea la mejor de la saga, ni la producción más deslumbrante del año. Pero, cuando aparecen los créditos, nos invade la sensación de habernos reencontrado con un viejo amigo, que, aunque no atraviese su mejor momento, no abandona su empeño.










