
Participantes en el encuentro de antiguos alumnos del instituto Domingo Miral que formaron parte de la primera promoción de los estudios de BUP en 1975.
Que 50 años no es nada quedó demostrado hace poco en Jaca cuando nos juntamos la primera promoción que empezó BUP en el Domingo Miral de Jaca en septiembre de 1975. Los organizadores prepararon una jornada de reencuentro que enseguida pasó a ser de ensueño. Logramos hacer coincidir nada menos que a 44 personas venidas de puntos muy diferentes de dentro y fuera de España y con diferentes recorridos vitales. Todos, absolutamente todos, resaltamos lo bonito que resultó. El chute de energía positiva lo acredita que ese día alguno ni necesitara medicación. Más allá de los lógicos nervios de minutos antes, la alegría se desbordaba con cada abrazo, cada apretón sincero, cada vez que escuchabas tu nombre o pronunciabas el de un compañero o compañera. De repente, algo dentro de ti recordaba su tono de voz emergiendo los apellidos en la mente con una fuerza inusitada. Con la cercanía rememorábamos la cara de sus familiares, los gustos que tenía, las asignaturas en las que destacaba o alguna ocurrencia divertida. Y en el corro formado al lado pasaba exactamente igual: la misma proximidad generosa, el mismo derroche noble de sentimientos, idéntica sensación de un disfrute real y sin dobleces. Vamos, que quien no lo haya experimentado ya puede apuntarse. Si a estas alturas del guion algo merece realmente la pena es seguir siendo los de siempre, no tener que aparentar nada, volver a valorar la vida donde la dejamos, en un momento ilusionante donde la ingenuidad y la juventud eran nuestras únicas banderas y no precisamente de intransigencia.
Por si alguien quiere conocer pormenores, el encuentro tuvo lugar en el jardín del Hotel Conde Aznar donde Inma y su equipo nos trataron de maravilla sabiendo aparecer lo justo y dejándonos libertad absoluta para charlar, conversar y ponernos al día. Afortunadamente vinieron muchas de las chicas internas en las Benitas. Resultó divertido que nos contaran cómo era su día a día en la residencia o que si querían hacerse buenas lectoras pasaba por meterse a las 11 de la noche con una linterna debajo de las sábanas. Los de Canfranc también se hicieron notar. En los duros inviernos de la Jaca de los 70 había ocasiones en que la nieve cerraba la carretera o demoraba la llegada del autobús de la mañana. Como la gente del Valle era un montón, su inasistencia constituía suficiente motivo para posponer exámenes o retrasar el inicio con la incertidumbre para el resto. Hablamos mucho de teatro. Nuestra promoción sintió pasión por el género gracias al trabajo y acompañamiento de un grupo de profesores (Concha, Ángela, Fernando y más…) que se empeñaron en sacar adelante obras de contenido social como “La Camisa” de Lauro Olmo con una escenografía inolvidable que incorporaba parte de una casa de dos pisos montada con un andamio tras la gran tela que simulaba la fachada. Todavía alguno recordamos las ovaciones que recibieron los protagonistas (Carmelo, Ángela y Félix José) y el resto del reparto: sensacional. Por supuesto, en un centro tan de andar por casa como era el nuestro, hubo una mención especial para el elenco de profesores y trabajadores del instituto. Parte de lo que hemos sido es gracias a la aportación que supieron insuflar en una educación que era notable en contenidos a la par que vibrante y comprometida con los valores esenciales de la democracia, el respeto y las opiniones del conjunto. Finalmente recordamos a los compañeros que tristemente no están: Marta García, Maite Pérez, Berta Giménez, Ana Viñao, Rosa Latre, Juan Montserrat, Pascual Pellicero, Pepe Alesón, Miguel Ángel Montero y Jose Luis Arévalo
¡Ah!, importante. La experiencia va a repetirse. De momento vale quedar a tomar café para mantener viva la ilusión, pero en 2029 toca celebrar los 50 años que acabaron con el COU que tanto nos unió. Tener los teléfonos ayuda bastante. Interesados/as permanezcan atentos a nuestras pantallas. Queridos compañeros, queridas compañeras, mil gracias.