25 AÑOS
Julio 2001

Un retén durante las labores de extinción en Rapitán. EL PIRINEO ARAGONÉS
Los apartamentos contiguos al fuerte fueron desalojados momentáneamente como medida preventiva
Una tormenta seca provocó en la noche del miércoles un incendio en la ladera norte del monte de Rapitán. Fue uno de los fuegos que se desataron en diferentes puntos del prepirineo oscense, entre los que ha destacado por su efecto devastador y consecuencias el ocurrido en la sierra de Loarre y la zona de los Mallos de Riglos.
El incendio de Rapitán arrasó cinco hectáreas de pino de reforestación y quejigo, y se extendió por un frente de 800 metros de largo y 50 de ancho. Esta circunstancia obligó, como medida preventiva, a desalojar a 23 familias que en ese momento residían en los apartamentos contiguos al fuerte. El desalojo se decidió a las doce de la noche, aunque a la una de la madrugada volvieron a sus casas, una vez comprobado que no existía peligro y después de haber enfriado el suelo que rodea el edificio. “En ningún momento se vivieron situaciones de pánico, sino de preocupación, y la gente entendió que se trataba de una medida preventiva”, explica el concejal responsable de la comisión de Interior en el Ayuntamiento de Jaca, Juan David Vila.
En la extinción del incendio, cuyo fuego fue controlado sobre la una de la madrugada, participaron dos retenes, uno de Aragués del Puerto y otro de Sabiñánigo, con quince hombres, además de cuatro bomberos del Servicio de Emergencias del Ayuntamiento de Jaca y varios voluntarios.
Los retenes siguieron trabajando durante la mañana de ayer jueves y tenían previsto continuar con un equipo de apoyo hasta la mañana de hoy viernes en previsión de que el fuego volviera a aflorar.
En Bernués, a la hora de cerrar la edición todavía persistía el incendio desatado también en la tarde del miércoles. El fuego ha afectado a una superficie de monte donde predominan los pinos y el matojo bajo, y se ha extendido a través dos focos, uno localizado en la Pardina de Lanaspa y el otro en el monte de la Carrosa, según ha informado la alcaldesa pedánea, Ana Iguácel.
El momento más crítico se vivió ayer cuando el fuego cruzó la carretera y se aproximó al pueblo. Los vecinos temieron que las llamas pudieran extenderse hasta el casco urbano y hacia San Juan de la Peña, aunque finalmente no avanzaron en esa dirección. La alcaldesa ha manifestado su malestar por la falta de medios que han operado en esta intervención y que ha influido en que el fuego se propagara con facilidad.
El incendio se produjo sobre las ocho de la tarde del miércoles, motivado también por una tormenta seca. Aunque las llamas pudieron ser controladas en un principio, el fuego se avivó al amanecer con la ayuda del viento. En la extinción participan miembros del Comena, la Guardia Civil y vecinos de Bernués, y se ha contado con el apoyo de vehículos de la Canal de Berdún, Biescas y Jaca y un helicóptero de Teruel.
