El colectivo presenta alegaciones al considerar que el proyecto de la variante norte debe adaptarse al Código Estructural antes de la firma del contrato de las obras

Ángel García de Jalón, César Sanjuán y Federico Fillat, tras la comparecencia ante los medios. EL PIRINEO ARAGONÉS
La Asociación Jaca sin Perder el Norte ha presentado alegaciones ante el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible para solicitar la revisión del proyecto de la variante de Jaca al considerar que la alternativa norte debe adaptarse al Código Estructural antes de continuar su tramitación. El colectivo sostiene que la documentación sobre la que se apoya la actuación no incorpora la normativa vigente para este tipo de infraestructuras y reclama que el expediente se revise antes de formalizar el contrato de las obras.
“No pretendemos retrasar la construcción de la variante; lo que pedimos es que el proyecto se adapte a la normativa vigente antes de ejecutar una obra que va a marcar el futuro de Jaca durante décadas”, resumió el presidente de la asociación, César Sanjuán, durante la rueda de prensa celebrada este viernes.
Como ya adelantó El Pirineo Aragonés a principios de julio, la iniciativa parte del informe elaborado por el ingeniero de Caminos, Canales y Puertos Indalecio de la Lastra, encargado por la asociación para analizar la adecuación del proyecto al Código Estructural, aprobado mediante el Real Decreto 470/2021.
Ese documento constituye la base de las alegaciones registradas el pasado 14 de julio ante el Ministerio de Transportes, la Demarcación de Carreteras del Estado en Aragón y el Gobierno de Aragón. A través de ellas, la asociación solicita revisar el proyecto antes del inicio de las obras y considera que este proceso ofrece la oportunidad de volver a estudiar la alternativa sur, que defiende desde hace más de veinte años como una solución más económica, con menores afecciones sobre el territorio y mejores condiciones de ejecución.
Adaptación al Código Estructural
Durante la comparecencia, Sanjuán explicó que el informe concluye que el proyecto actualizado en 2015 y la adenda aprobada por el Ministerio en marzo de 2024 no incorporan las exigencias del Código Estructural, normativa de obligado cumplimiento para las obras de ingeniería civil una vez finalizado el periodo transitorio previsto por el propio Real Decreto.
Según indicó, la adenda aprobada el pasado año tuvo como único objetivo actualizar el presupuesto para adaptarlo al incremento de los costes de construcción, pero no supuso una revisión técnica del proyecto. “La adenda únicamente modifica los importes económicos; las estructuras continúan calculadas con la normativa anterior”, resumió.
El Código Estructural establece los criterios que deben cumplir las estructuras de hormigón, acero y estructuras mixtas e incorpora nuevas exigencias relacionadas con la seguridad, la durabilidad y la sostenibilidad de las infraestructuras.
A juicio del colectivo, adaptar el proyecto no constituye un mero trámite administrativo, sino una revisión que podría afectar al cálculo de elementos estructurales como viaductos, cimentaciones o sistemas de contención y que, en consecuencia, podría repercutir tanto en el presupuesto como en la ocupación definitiva de los terrenos.
Las alegaciones
Con estas conclusiones, la asociación registró un escrito en el que solicita revisar el proyecto antes de formalizar el contrato con la empresa adjudicataria.
Entre sus peticiones figura que la Oficina de Supervisión de Proyectos emita un informe específico sobre el cumplimiento del Código Estructural y que tanto el autor del proyecto como la dirección facultativa certifiquen expresamente su adecuación a la normativa vigente.
Asimismo, reclama la suspensión de los procedimientos derivados del proyecto mientras no se resuelvan estas cuestiones, al entender que todos ellos parten de una documentación cuya actualización considera necesaria.
Carlos Reyes, miembro de Jaca sin Perder el Norte, explicó que el objetivo de las alegaciones no es retrasar la construcción de la variante, sino advertir a la Administración de una circunstancia que, en opinión de la asociación, debe analizarse antes del inicio de las obras. “Creemos que todavía estamos a tiempo de revisar el proyecto y evitar que más adelante sea necesario introducir modificaciones mucho más complejas”, señaló.
Un proyecto con más de dos décadas de recorrido
La variante de Jaca acumula más de veinte años de tramitación administrativa. El estudio informativo comenzó a elaborarse a principios de la década de los 2000 y dio lugar al proyecto constructivo aprobado en 2008, posteriormente actualizado en 2015. En marzo de 2024 el Ministerio aprobó una adenda destinada exclusivamente a revisar el presupuesto antes de licitar las obras.
Para Jaca sin Perder el Norte, esa actualización económica no resolvió la necesidad de adaptar el proyecto al Código Estructural, una cuestión que considera especialmente relevante teniendo en cuenta que las obras todavía no han comenzado y el contrato con la empresa adjudicataria aún no se ha formalizado.
En opinión del colectivo, éste es el momento adecuado para revisar el proyecto y evitar que durante la ejecución puedan surgir modificaciones que se traduzcan en retrasos, incrementos del coste o nuevas afecciones sobre el territorio.
La revisión del proyecto y sus posibles efectos
Durante la comparecencia, los representantes de Jaca sin Perder el Norte insistieron en que el debate planteado trasciende una cuestión estrictamente técnica. A su juicio, la necesidad de adaptar el proyecto al Código Estructural afecta a la validez de la documentación sobre la que se sustentan actuaciones posteriores, como la formalización del contrato, las expropiaciones o la propia ejecución de la infraestructura.
En este sentido, consideran que la Administración dispone todavía de margen para revisar el expediente antes del inicio de las obras, reiteraron. Según explicó el arquitecto Ángel García de Jalón, una revisión en este momento permitiría evitar modificaciones durante la ejecución de la variante, con el consiguiente impacto sobre los plazos de construcción, el coste económico de la actuación y las afecciones al territorio.
Como ejemplo, los representantes de la asociación recordaron las incidencias surgidas durante la ejecución de la variante de Sabiñánigo, una experiencia que, a su juicio, demuestra la importancia de resolver las cuestiones técnicas antes del comienzo de las obras.
La alternativa sur
Aunque las alegaciones se apoyan en la adaptación del proyecto al Código Estructural, la asociación dejó claro que su objetivo continúa siendo el mismo que ha defendido desde su creación: la construcción de la variante por el sur de la ciudad. “No estamos en contra de la variante; estamos en contra de este trazado”, afirmó César Sanjuán.
Según expuso, la alternativa sur permitiría enlazar las autovías A-21 y A-23 mediante un recorrido más corto, con una ejecución técnicamente más sencilla y un coste inferior al previsto para la variante norte.
El colectivo sostiene además que esta opción reduciría las afecciones sobre viviendas, explotaciones agrícolas e infraestructuras existentes, al tiempo que facilitaría el mantenimiento del tráfico por la N-240 y la N-330, además de la circulación ferroviaria durante la ejecución de las obras.
Entre las ventajas que atribuye a esta propuesta también cita un menor impacto paisajístico y ambiental, así como la posibilidad de generar un nuevo acceso a Jaca por el sur, favoreciendo la conexión con las zonas de crecimiento previstas por el planeamiento urbanístico.
A juicio de la asociación, la revisión del proyecto constituye una oportunidad para que la Administración vuelva a comparar ambas alternativas antes de ejecutar una infraestructura que condicionará la movilidad de la ciudad durante los próximos años.
A la espera de la respuesta del Ministerio
Jaca sin Perder el Norte anunció que continuará trasladando el contenido del informe técnico y de las alegaciones a distintas administraciones e instituciones, como los ayuntamientos del valle del Aragón, con el objetivo de dar a conocer los argumentos que sustentan su petición.
Mientras tanto, el colectivo permanece a la espera de la respuesta del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible al escrito registrado el pasado 14 de julio y confía en que la documentación presentada sea analizada antes de formalizar el contrato de las obras.
Con esta iniciativa, la asociación abre una nueva vía para defender la revisión del proyecto de la variante norte y volver a situar sobre la mesa el debate sobre el trazado más adecuado para la futura circunvalación de Jaca. Más allá del recorrido que puedan tener las alegaciones en el procedimiento administrativo, el colectivo considera que el momento actual ofrece la última oportunidad para replantear una infraestructura que, a su juicio, marcará el desarrollo urbano y la movilidad del municipio durante las próximas décadas.
