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La plaza Biscós volvió a convertirse este domingo en el gran salón del fútbol de Jaca, al igual que ocurrió hace dos años con la final de la Eurocopa, en la que la selección española se impuso por 2-1 a Inglaterra. Cientos de personas siguieron en pantalla gigante la final del Mundial 2026 y acompañaron al combinado nacional hasta conquistar su segundo título mundial, tras imponerse por 1-0 a Argentina en la prórroga con un gol de Ferran Torres. La emoción fue creciendo con el paso de los minutos hasta desembocar en una celebración multitudinaria que se prolongó mucho después de la entrega de la Copa del Mundo.

La convocatoria organizada por el Ayuntamiento de Jaca reunió a aficionados de todas las edades desde bastante antes del comienzo del encuentro. El ambiente empezó a tomar forma durante la actuación de DJ Orduna, mientras la plaza se iba llenando poco a poco de grupos de amigos, familias enteras y vecinos que acudieron equipados con camisetas, bufandas y banderas de la selección española para compartir uno de los acontecimientos deportivos más esperados del año.

Cuando comenzaron los actos previos a la final, la plaza presentaba ya un lleno prácticamente absoluto. La salida de los jugadores al terreno de juego, los himnos nacionales, la exhibición del trofeo y los instantes previos al saque inicial fueron seguidos con la misma expectación que si el partido se estuviera disputando a pocos metros de los asistentes. El silencio durante los himnos dio paso a los primeros aplausos y cánticos de ánimo dirigidos a la selección española.

El público ofreció una imagen representativa de la sociedad jaquesa. Predominaban los grupos de jóvenes, pero compartían espacio con matrimonios, niños, padres y madres con sus hijos, cuadrillas de varias generaciones e incluso personas que siguieron el encuentro desde los balcones próximos a la plaza. La mayoría lucía la camiseta roja de la selección o la segunda equipación utilizada durante este Mundial, convertida en una de las prendas más populares entre los aficionados. Tampoco faltaron las banderas españolas ni las caras pintadas con los colores nacionales.

Conforme avanzó el encuentro, la plaza Biscós acompañó cada jugada con la intensidad propia de una gran final. Los aplausos siguieron las mejores acciones del equipo dirigido por Luis de la Fuente; los cánticos de apoyo aparecieron en distintos momentos del partido y, cuando el resultado seguía sin moverse, el ambiente fue dejando paso a un silencio cada vez más concentrado, roto únicamente por los gritos que acompañaban cada aproximación al área argentina.



La tensión aumentó todavía más durante la prórroga. El gol anotado por Nico Williams fue celebrado de forma unánime por toda la plaza antes de que el árbitro lo invalidara por una falta previa, una decisión que provocó incredulidad e indignación entre los aficionados. Poco después volvió a repetirse la escena cuando Ferran Torres marcó un segundo tanto que tampoco subió al marcador por un ajustado fuera de juego. Durante unos segundos, ambos goles se cantaron como si España ya hubiera conquistado el título.

La espera terminó en el minuto 106. Ferran Torres aprovechó un centro de Nico Williams para marcar el único gol de la final y desatar una explosión de júbilo en la plaza Biscós. Abrazos entre amigos, familias celebrándolo unidas, lágrimas de emoción y miles de brazos levantados acompañaron un instante que muchos relacionaron inevitablemente con el histórico gol de Andrés Iniesta en la final del Mundial de Sudáfrica 2010, también conseguido durante la prórroga.

Los últimos minutos se vivieron con enorme tensión. Argentina buscó el empate hasta el último instante y cada acercamiento a la portería española era seguido con nerviosismo por una plaza completamente entregada al partido. El pitido final fue recibido con una mezcla de alivio y felicidad que dio paso a una larga ovación mientras los jugadores españoles comenzaban a celebrar sobre el césped del MetLife Stadium.

La emoción continuó durante la ceremonia de entrega de la Copa del Mundo. Los asistentes permanecieron frente a la pantalla gigante para acompañar a los campeones en uno de los momentos más esperados de la noche. Los aplausos se repitieron cuando el capitán Rodri Hernández levantó el trofeo y también durante la entrega de los principales galardones individuales del campeonato, que reconocieron el protagonismo de la selección española. Rodri recibió el Balón de Oro como mejor jugador del Mundial, Unai Simón fue distinguido con el Guante de Oro como mejor portero y Pau Cubarsí obtuvo el premio al mejor jugador joven del torneo. También fue muy aplaudido el seleccionador Luis de la Fuente, artífice del segundo título mundial de la historia del fútbol español.

El descanso del partido dejó igualmente imágenes de convivencia. Muchos grupos de jóvenes aprovecharon para sentarse en el suelo y comentar la primera parte, mientras otras personas hacían cola para comprar un bocadillo o renovar sus consumiciones en los establecimientos próximos. El espectáculo musical organizado en el estadio, con artistas internacionales como Madonna, Shakira, Justin Bieber y BTS entre sus principales protagonistas, también captó la atención de buena parte del público antes de que volviera a rodar el balón.

La noche dejó además pequeños gestos que reflejaban la ilusión acumulada durante todo el campeonato. Algunos aficionados lucían ya una segunda estrella sobre el escudo de su camiseta al finalizar el encuentro, mientras otros improvisaban fotografías de grupo con las banderas españolas. Uno de los momentos más curiosos lo protagonizó un seguidor que, todavía emocionado tras el pitido final, sacó un rotulador para cumplir la promesa realizada durante el Mundial y pidió a sus amigos que firmaran la camiseta que había vestido en todos los partidos de la selección durante el torneo, convertida ya en su particular camiseta de la suerte.

La celebración continuó después por las calles y los establecimientos hosteleros de la ciudad. Vehículos con banderas españolas recorrieron Jaca haciendo sonar el claxon mientras numerosos aficionados prolongaban la fiesta iniciada en la plaza Biscós, repitiendo el ambiente vivido días antes tras la clasificación para la final.

La retransmisión volvió a confirmar el éxito de esta iniciativa municipal y convirtió una vez más la plaza Biscós en el principal punto de encuentro de la ciudad. Durante unas horas, varias generaciones compartieron un mismo espacio, una misma ilusión y una misma celebración, demostrando que el fútbol sigue teniendo la capacidad de reunir a toda una comunidad alrededor de una emoción colectiva.

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